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Hace dos años, un camión volcó en una rotonda. No hubo que lamentar daños personales, pero quedaron destruido tanto el vehículo como toda la mercancía. Ante tal desastre, la empresa propietaria despidió al conductor alegando que al abordar la rotonda con una velocidad inapropiada había causado graves daños económicos y de imagen. El camionero recurrió el despido y ahora un tribunal le ha dado la razón: el accidente no fue debido al exceso de velocidad sino a la mala estiba de la mercancía y deberá ser readmitido o indemnizado.

La correcta estiba de las mercancías es una ciencia que no todos dominan y que depende de muchas personas ajenas al transporte. Y a menudo estas son «el último mono», empleados sin ninguna cualificación ni experiencia que se limitan a llenar pallets sin conocer la influencia que puede tener su trabajo en el transporte.

El conductor no está autorizado a realizar la carga y a menudo ni siquiera se le permite estar en el muelle para supervisarla. Su cometido se limita a asegurarse que la carga está aparentemente bien sujeta y razonablemente distribuida. Pero suele desconocer el peso y contenido de cada bulto, que está organizado en pallets según el criterio del empleado de expediciones de cada uno de los clientes, a las órdenes de una empresa que lo que desea es minimizar los costos de embalaje.

Así ocurre que a menudo los pallets son demasiado altos y pesados, en cualquier bache alguna de las cajas inferiores cede y todo el contenido vuelca, arrastrando en su caída otros pallets. El brusco desplazamiento de peso provoca bandazos inesperados y vuelcos.

No debe olvidarse la distribución de pesos. Cargar demasiado peso delante o detrás en el remolque, puede hacerlo inestable y muy peligroso, como demuestra este vídeo

Empresa de transportes por carretera en Barcelona

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